Estar en el salón de clases sentado en un pupitre hablando con tus amigos cuando mueves tu brazo, y sin querer golpeas el puesto de atrás con tu codo. Tus amigos te hacen la clásica pregunta que si te dolió y tú con cara muy seria dices: "no, para nada" pero por dentro te estás retorciendo del dolor.

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